REFORMISMO DINÁSTICO

 1.1. El reformismo dinástico
Después de 1898, el Gobierno llevó a cabo algunas reformas para intentar regenerar el sistema, pero nunca con la idea de transformar radicalmente la estructura política. Los partidos del turno dinástico pretendían:
- aplicar un revisionismo, consistente en modernizar España sin alterar las bases fundamentales del sistema de la Restauración.
 

Esta inestabilidad de los partidos dinásticos, carentes de líderes carismáticos tras la muerte de Cánovas (1897) y Sagasta (1903), se intensificó con la entronización de Alfonso XIII; pues, a diferencia de sus antecesores, este monarca participó intensamente en las decisiones políticas, además de apoyar con contundencia el intervencionismo militar.
 
 
 
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